Compañeros mártires

Miguel Díaz Jiménez, “su familia cuidó a su verdugo”

Murió a los 19 años, siendo seminarista, el 8 de noviembre de 1936 en El Burgo (Málaga). Nacido en Yunquera (Málaga) el 7 de marzo de 1917, sus restos reposan en el Cementerio de su pueblo natal.

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Detenido en su casa por vecinos del pueblo y un gran número de milicianos desconocidos, es llevado junto a otros compañeros seminaristas (el beato Juan Duarte, José Merino y Miguel Doña) al vecino pueblo de El Burgo.

Fue conducido a las afueras del pueblo, donde sufrió larga tortura, como la infligida por un miliciano que le hizo subir la cuesta del olivar de Taldarroba con él encaramado a sus espaldas, mientras le espoleaba como a un burro, a lo que respondía entonando una canción que decía: “¡Qué viva mi Cristo, que viva mi Rey!”. También fue obligado a trillar con los pies descalzos brasas ardientes, mientras los milicianos comían un chivo que habían guisado. Algunos, borrachos, se burlaban de él, a lo que respondía diciendo: “¡Viva Cristo Rey! Yo os perdono como Él perdonó a sus enemigos!”

Fue clavado con una bayoneta en el tronco de un olivo, donde sufrió una larga agonía. Finalmente fue rematado a tiros.

Al cabo de los años, su familia atendió económicamente a su verdugo, en situación de abandono y despreciado por el pueblo.

José Merino Toledo

José Merino, nació en Yunquera en 1910. Hijo de Francisco y Encarnación, tenía 7 hermanos y pronto quedaron huérfanos de padre. Seminarista, con órdenes menores, al acabar el curso quedó en Málaga, donde su madre trabajaba de cocinera en casa de una señora, y con ella pasaba el día, yendo a dormir a alguna fonda. Delatado por la portera, su madre fue interrogada sobre su hijo, dando sólo el nombre y que se había ido a Yunquera, su pueblo natal.

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Tras esta información, a los 15 días, también ella  fue a Yunquera para estar con su hijo. El día 7 de noviembre fue detenido éste  por una patrulla de milicianos del pueblo, con un grupo de la F.A.I., y llevado con el también seminarista Miguel Díaz y el cuñado de éste, Miguel Doña, conocido por “Pajarito”, a un olivar de El Burgo, llamado Taldarroba, concretamente a Haza Costillo, donde le obligaron a cavar su fosa y después, al amanecer del día 8, le mataron a hachazos.

Al día siguiente, uno de sus asesinos, conocido por “Pimentón”, se paseó por las calles del pueblo vestido con su traje y zapatos, para que la familia supiera que estaba muerto. Sus restos reposan en el cementerio de Yunquera.

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Los restos de José Merino reposan en el cementerio de Yunquera